Siglo XXI - Un mundo menos violento que nunca... - Herodote.net

Siglo XXI

Un mundo menos violento que nunca...

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Abramos el diario, encendamos la tele. Estamos inundados de malas noticias. ¿Acaso el mundo va de mal en peor? Quisimos ver más claramente y medimos la violencia guerrera desde Napoleón hasta nuestros días.

Sorpresa. Descubrimos que los atentados del 11 de septiembre, por espectaculares que fueran, inauguraron la década más pacífica que haya conocido el mundo, con una baja significativa del número de víctimas con respecto a las décadas anteriores. Esta baja tendencial de la violencia se confirma después de 2011, a pesar del Isis y de la guerra en Siria...

André Larané

Nuestra investigación se atiene a la violencia de Estado. Incluye todas las violencias que son resultado de una decisión política o ideológica: guerras civiles, invasiones, hambrunas organizadas, terrorismo y atentados.

Excluye las violencias domésticas y la criminalidad común, al igual que otras fuentes de desgracia humana: miseria, injusticia social, violencia económica (por causa de subdesarrollo, opresión u explotación), sin contar las catástrofes (terremotos, accidentes aéreos...). 

Para una comparación pertinente de década a década, nos atuvimos a la cantidad de muertos imputables a esta violencia (civiles, militares, francotiradores, mercenarios). Este indicador es el único más o menos objetivo y confiable. Observemos que es el mismo indicador que sirve para medir la criminalidad común, la mortalidad en las rutas o incluso la importancia relativa de una catástrofe. 

Las fuentes a las cuales nos referimos dan evaluaciones aproximadas, en rangos más o menos amplios. Aun si consideramos la parte más alta del rango, nuestra constatación es inapelable: la violencia de Estado causó menos de un millón de muertos entre 2001 y 2010 ; o sea, muchos menos que en cada década anterior desde 1840 (excepto la década 1900-1910).

La violencia de Estado fue además menos mortífera que, por ejemplo, la criminalidad ordinaria en Brasil (50.000 homicidios en 2011) o en Sudáfrica. 

¿Esta tendencia a la baja es acaso durable? Puede esperarse esto, a pesar del fiasco de las revoluciones árabes que ya provocó más de medio millón de víctimas (2011-2017). Si bien la guerra perdura en Yemen y en Afganistán, está prácticamente interrumpida en Irak y en Siria. En África subsahariana subsisten todavía varios focos de violencia y de miseria pero ninguna guerra declarada. El resto del mundo no conoce tampoco guerras declaradas, solo focos de tensión en Ucrania y en Birmania. 

Esta situación del planeta es relativamente excepcional. Si las nuevas tensiones permanecen contenidas (crisis europeas, tensiones en el mar de China, duelo Trump-Kim), se puede esperar una segunda década menos violenta que la primera.

Mejor aún, 2018 podría convertirse en el primer año de paz universal desde 1975 (ese año, por primera vez desde el siglo XIX, el mundo conoció algunos meses de paz total entre el fin de la guerra de Vietnam y la reanudación de la guerra en Angola).

Así es, para los dos siglos pasados, el recuento de víctimas de la violencia de Estado, década tras década.

La guerra hoy

En la primera década del siglo XXI, registramos tres zonas de conflicto:

- la región Irak-Afganistán :
En Irak, luego de la invasión del 20 de marzo de 2003, el saldo, muy variable según las fuentes, pudo ser estimado en 200.000 muertes,
En Afganistán, desde la invasión del 7 de octubre de 2001, las víctimas se registran sobre todo entre los civiles (fuentes imprecisas; alrededor de 100.000 muertes).

- Cercano Oriente:
La repercusión mediática de los enfrentamientos entre israelíes y palestinos no está en relación con su violencia mortífera, felizmente muy modesta.

- Este del Congo:
Grupos de tutsis y de hutus venidos del vecino Ruanda se enfrentan todavía en esta zona; es quizás la más conflictiva del momento pero seguramente la menos mediática (algunas decenas o algunos centenares de víctimas civiles cada semana, luego de un pico en la década precedente).

Recordemos también el drama de Darfur (entre 200.000 y 300.000 víctimas).

La actualidad se nutre igualmente de conflictos menores. Observemos Somalia, un territorio sin gobierno librado a las bandas y a los piratas. La guerra de Georgia ocasionó algunos centenares de víctimas. En Occidente, le terrorismo islámico tuvo como saldo un total de cerca de 4.000 asesinatos entre 2001 y 2005 (New York y Washington, Madrid, Londres).

Agreguemos, para hacer una buena medición, los disturbios en Lhassa y Maputo, bombas en Bilbao, una guerra en Libia, golpes de Estado o revoluciones por aquí y por allá. De una década a otra, esos conflictos menores dan un saldo total de algunos miles de dramas individuales; tienen gran repercusión mediática pero constituyen en el plano estadístico un "ruido de fondo"  insignificante, incluso con respecto a la violencia común (homicidios, mortalidad en las rutas...).

El ensayista Jean-Claude Guillebaud relevó esta distorsión entre la repercusión mediática y la realidad estadística: "En 2004, por ejemplo, según las estadísticas del Departamento de Estado de los Estados Unidos, el mundo conoció 655 atentados terroristas, que dejaron 1.907 muertos y cerca de 7.000 heridos. El mismo año, las guerras y las masacres en África (Congo, Sudán, etc.) dejaron cientos de miles de víctimas"  (Le commencement du monde, Gallimard, 2008).

Recapitulemos la violencia de Estado: Irak (200.000), Darfour (entre 200.000 y 300.000), Afganistán (100.000), Congo (entre 100.000 y 200.000), otros conflictos y disturbios (100.000).

Tomando en consideración las importantes faltas de certeza en cuanto al recuento de víctimas, esos conflictos y dramas, por intolerables que sean, dan como resultado, al final de cuentas, menos de un millón de muertos en total entre 2001 y 2010.

El pasado, más mortífero que el presente

Mucho más belicistas se muestran las décadas precedentes, que tienen cada una un total netamente superior a un millón de muertos (dos millones de muertos o más en la mayoría de los casos, incluso en los años 1990):

- años 1990:  Chechenia, Ruanda y Grandes Lagos (800.000 víctimas del genocidio y entre 2 y 3 millones en la guerra de los Grandes Lagos, a continuación, en el Congo-Zaire), Liberia, Eritrea-Etiopía, Yugoslavia, guerra del Golfo y bloqueo de Irak, ofensiva de los talibanes en Afganistán.

La última década del siglo XX fue de una violencia sin proporciones respecto de la primera del siglo XXI ; si ya la hemos olvidado, es sin dudas porque los conflictos en el corazón de África tuvieron menos repercusión mediática que los atentados del 11 de septiembre de 2001 en suelo estadounidense...

- años 1980: Irak-Irán (entre 500.000 y un millón de muertos), guerra de independencia de Eritrea (70.000 muertos), invasión de Afganistán por los soviéticos (alrededor de 100.000 muertos militares, entre 500.000 y 2 millones de muertos civiles), guerra de Malvinas...

- años 1970: Vietnam, Camboya (entre 1,5 y 2,2 millones de víctimas), Angola, Bangladesh...

- años 1960: guerra China-India, guerra de Vietnam, IndonesiaRevolución cultural (China, varios millones de víctimas), Congo, Biafra (cerca de un millón de víctimas)...

- años 1950: Corea (entre 2 y 5 millones de víctimas), Indochina, Argelia, Gran salto adelante (China, varios millones de víctimas)...

¿Es acaso necesario extenderse hacia el comienzo del siglo XX?

- años 1940: la Segunda Guerra mundial (50 millones de muertos) es seguida por la escisión de India y Paquistán (un millón de muertos), etc.

- años 1930Gulag en la URSS, hambruna en Ucrania (6 millones de muertos), guerra civil e invasión japonesa en China, guerra civil española, guerra del Chaco... 

- años 1920: guerras civiles en Rusia, en China, en Hungría, en México...

- años 1910: evidentemente, la Gran Guerra (10 millones de muertos) y algunos conflictos secundarios (guerras balcánicas).

La primera década del siglo XX (1900-1910), que luego será llamada la « Belle Époque », es más bien calma si se la compara con las siguientes décadas  del siglo XX.

El continente europeo conoce fuertes tensiones sociales pero sus elites disfrutan de un bienestar sin precedentes en un mundo muy abierto. Las principales guerras se dan como hoy en día en la periferia de los imperios: guerra de los boers en África austral, guerra ruso-japonesa, masacre de los hereros... Estas darán menos de un millón de muertos en total.

1910-2010: el siglo de los extremos

El tercio de siglo 1914-1947 se presenta como el período más mortífero de toda la historia de la humanidad, con entre 100 y 200 millones de muertes violentas en un planeta entonces poblado por alrededor de 2.000 millones de personas. 

Si se compara el número de muertes por guerra con el conjunto de muertes en este mismo período, se obtiene un porcentaje excepcional de 5 a 10%. En otros términos, la violencia de Estado golpeó a uno de cada veinte o uno de cada diez seres humanos muertos en el período 1914-1947. Esto es cinco o diez veces más que en los grandes períodos de guerra habituales (época napoleónica, guerras del siglo XVIII...).

De esto se desprende un contraste asombroso con nuestra época actual, y además se puede deducir que toda persona que nació al comienzo del siglo XX y  pudo alcanzar el siglo XXI habrá logrado atravesar la generación más mortífera de toda la Historia (11914-1947) y el período menos violento (2001-...). 

La calma después de Napoleón

Es necesario, en definitiva, remontarse a los años 1815-1840 para discernir un nivel de violencia internacional tan bajo como el de hoy (alrededor de un millón de víctimas por década).

En efecto, luego de las guerras napoléonicas (1 millón de muertos solamente en Europa, de 1804 a 1814), el mundo solo se enfrenta a conflictos menores, moderadamente mortíferos, de 1815 a 1840: América Latina, Grecia, Serbia.

Pero esta calma no dura y las cosas se arruinan nuevamente en los años 1840 en Europa y en el resto del mundo:

En el siglo XVIII, China, replegada sobre sí misma, había vivido con una relativa abundancia. Pero los ingleses la convencen de abrirse al resto del mundo en  nombre del libre comercio, y entra en un período de graves turbulencias a partir de 1842: guerra del opio, Taiping (20 millones de víctimas), Boxers... período del que no saldrá hasta los años 1970.

Al mismo tiempo, los occidentales se lanzan a empresas coloniales costosas en vidas humanas (Indias, México, AfganistánArgelia, África austral...) sin mencionar las guerras internas: guerra de Secesión (600.000 muertos), guerra de Crimea, etc.

Europa propiamente dicha conoce un período excepcional de paz de 1815 (Waterloo) a 1912 (guerras balcánicas), apenas enturbiado por tres o cuatro conflictos convencionales rápidamente apagados: independencia italiana (Solferino, 1859), guerra pruso-austríaca (Sadowa, 1866), guerra franco-prusa (1870). Las primeras serán saldadas por algunos miles de muertos, la última, relativamente mortífera, por alrededor de 200.000 muertos. En total, no mucho más que los conflictos que enlutaron la Europa de las siete últimas décadas (Budapest, 1956; guerras de Yugoslavia, 1992-1995).

¡Los muertos de 2015 "pesan" cuatro veces menos que los de 1865!

Pequeña observación técnica: para apreciar mejor el débil nivel actual de violencia comparado con la segunda mitad del siglo XIX, subrayemos que se remite a una población mundial de siete mil millones de seres humanos (entre los cuales, 700 millones de europeos), mientras que la guerra de Secesión y las guerras coloniales se remitían a solo 1,5 mil millones de seres humanos (entre los cuales, 400 millones de europeos).

Respecto del conjunto de las muertes de la época, una víctima de guerra de hoy "pesa" alrededor de cuatro veces menos que una víctima de guerra de 1865... y treinta veces menos que una víctima de la guerra de las Galias, cuando el mundo contaba como mucho con 250 millones de habitantes. Dicho de otro modo, el millón de galos que perecieron por obra y gracia de Julio César podrían compararse con las víctimas de una u otra de las dos guerras mundiales.

Sobre esta base, podemos pensar que el nivel actual de violencia, en relación con la población mundial, es más bajo que nunca en la historia mundial!

Una violencia que se vuelve insoportable

Después de la constatación que hemos hecho, ¿cómo explicar que tengamos hoy la sensación de una violencia sin parangón?

Sin dudas estamos mucho más sensibles a la violencia por el hecho de que esta se ha vuelto más rara (paradoja puesta en evidencia por Tocqueville con respecto a los derechos feudales: estos ya no fueron tolerados a partir del momento en que se volvieron marginales). 

¿Quizás somos también víctimas de una forma de saturación mediática? Día tras día, los diarios y la televisión deben llenar sus páginas y sus secciones de actualidad, de manera que la inspección de un buque humanitario por parte de los israelíes ocupa tantas páginas en los diarios del mundo como en 1943 la batalla de Stalingrado (dos millones de muertos).   

¿Quizás la violencia actual, cuantitativamente poco mortífera pero ciega y difusa, se revela más angustiante que las grandes operaciones militares del pasado? Dieciséis muertos en un atentado islámico en Barcelona se comparan con un gran accidente de ruta, pero suscitan más emoción popular que los diez mil muertos en un terremoto en China. 

Las razones de la paz

Dejemos a los sociólogos el cuidado de identificar las razones de la paz reencontrada, por relativa que esta sea. 

- ¿Quizás están en el increíble crecimiento económico del que se beneficiaron en este comienzo del siglo XXI los países asiáticos, sudamericanos y, en menor medida, africanos y orientales? Las estadísticas (mortalidad infantil, esperanza de vida, analfabetismo, hambrunas) dan cuenta de que la violencia económica se ha atenuado, no obstante las amenazas que pesan sobre la humanidad (desórdenes financieros, calentamiento global). Se puede estimar que la "alergia a la violencia" (Jean-Claude Guillebaud) crece con la mejora de las condiciones de vida.

- ¿Quizás están también en la modernización de las costumbres, con índices de fecundidad que alcanzan los índices occidentales en Asia y en el Oriente Medio? Estamos poco dispuestos a hacer la guerra cuando tenemos solamente uno o dos hijos y una esperanza razonable de ofrecerles un porvenir próspero. ¿Debemos asombrarnos de que los principales focos de guerra actuales coincidan con las regiones más pobres y de mayor fecundidad (Afganistán, Yemen, África central, Sahel)?

- ¿Quizás estas razones estén en el equilibrio del terror, y que las grandes potencias nucleares estén frenadas en su agresividad por el temor de "suicidar" a la humanidad? 

Sea como sea, nuestra constatación se une al análisis premonitorio del historiador Emmanuel Todd respecto de un mundo en vías de apaciguamiento (Après l'Empire, 2002, Gallimard). Esta constatación y este análisis tienden a reconfortar a los hombres y a las mujeres de paz que batallan sin tregua en la vida cotidiana, y a los gobiernos y las instituciones internacionales que intentan sofocar en la medida de lo posible los gérmenes de conflicto. 

Pero no soñemos. Si bien nos matamos poco en el mundo actual, este no se ha vuelto por ello pacífico:

El egoísmo de los ricos alcanza cimas que recuerdan las injusticias de la "Belle Époque".  Ahora bien, si la primera década del siglo XX fue relativamente pacífica, no nos olvidemos de que precedió a la Gran Guerra y la revolución bolchevique, en el origen de las hecatombes del siglo pasado. 

Por otra parte, las tensiones sociales y los desequilibrios internacionales, especialmente demográficos y ambientales, son hoy más grandes que nunca. 

Finalmente, al margen de la violencia de Estado, debemos quizás contar cada vez más con nuevas formas de violencia, como las guerras de pandillas en América latina. En El Salvador, estas ocasionan una mortalidad muy superior a la mortalidad por homicidios en Europa en el año 1000, con 100 muertos por 100.000 habitantes, o sea, una muerte sobre 7 en 2015).

Publié ou mis à jour le : 2018-11-27 10:50:14

 
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