16 de noviembre de 1700 - «Ya no hay Pirineos» - Herodote.net

16 de noviembre de 1700

«Ya no hay Pirineos»

Traduction en Français

El 16 de noviembre de 1700, Luis XIV toma la decisión que toda Europa espera. Valida el testamento del rey de España, Carlos II de Habsburgo, muerto el 1º de noviembre sin herederos.

Fabienne Manière
Proclamation du duc d'Anjou roi d'Espagne, 16 novembre 1700 (François Gérard, château de Chambord)

La monarquía francesa más poderosa que nunca

El difunto rey, a través de su testamento del 2 de octubre, ha designado al nieto del rey de Francia, el duque Felipe de Anjou (17 años) como sucesor, pese a que el joven Borbón proviene de una dinastía hostil a los Habsburgo desde hace dos siglos.

Su elección, mérito de Francia, irrita al emperador de Alemania, Leopoldo I de Habsburgo, que hubiera preferido que la corona recayese en su segundo hijo, el archiduque Carlos. Los derechos del austríaco son en efecto del mismo orden que los del rey de Francia, por ser ambos, Leopoldo I y Luis XIV, cuñados de Carlos II y nietos de Felipe III de España.

Luis XiV, entonces de 62 años, teme con razón que el ascenso al trono de España de su nieto rompa el equilibrio europeo y coaligue a los demás países contra Francia. Luis XIV busca entonces garantías mientras que el embajador de España, Castel dos Ríos, hace antesala durante tres días para conocer su decisión.

Finalmente, el 16 de noviembre, al levantarse, el Rey Sol se dirige a los cortesanos y diplomáticos reunidos en la Gran Galería del palacio de Versalles: "Señores, ¡he aquí al rey de España! El nacimiento lo llamaba a esta corona, el difunto rey también, por su testamento; toda la nación lo ha deseado y me lo ha pedido encarecidamente, lo que les he acordado con placer, era la orden del Cielo".

Luego, volviéndose hacia su nieto, el duque de Anjou: "Sed buen español, es actualmente vuestro primer deber; pero recordad que habéis nacido francés, para mantener la unión entre ambas naciones; es el medio para hacerlas felices y conservar la paz en Europa".

Sigue un pequeño diálogo entre el rey y el embajador español Castel dos Ríos sobre la fecha de partida del nuevo soberano, Felipe V, prevista para el 1º de diciembre y efectiva el 4, y sobre el clima de los Pirineos. 

El periódico Mercure Galant, en su relación sobre el episodio, atribuye a Ríos la famosa frase: "¡Qué alegría, Majestad! ¡Ya no hay Pirineos!" No es seguro que Ríos haya pronunciado la frase. Más adelante será atribuida en ocasiones al propio Luis XIV.

 

 

Con excepción del archiduque de Austria, Leopoldo I, todos los soberanos reconocen al nuevo rey de España, Felie V. Éste es bien acogido por sus súbditos... y no será superado en popularidad más que por un lejano descendiente, el muy contemporáneo rey Juan Carlos I, que ha abdicado recientemente en favor de su hijo, Felipe VI. 

¡Los Pirineos resurgen!

Las desilusiones llegarán pronto y desembocarán en la última y más dramática guerra del Rey Sol: la guerra de Sucesión de España, debida a los desaciertos de Luis XIV y al resentimiento de las grandes potencias hacia Francia y su nueva aliada España.

Tras el establecimiento de la Paz de Utrecht y la muerte de Luis XIV, un primer ministro español, el cardenal Giulio Alberoni, volverá a poner sobre la mesa los derechos de Felipe V sobre la corona de Francia. De ello resultará la conspiración de Cellamare (1718)... y la expulsión de Alberoni. Las ramas española y francesa de los Borbones vivirán en adelante sus vidas cada una por su lado.

Publié ou mis à jour le : 2017-03-13 21:51:22

 
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